Mostrando entradas con la etiqueta San Sebastián-Paisajes. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta San Sebastián-Paisajes. Mostrar todas las entradas

miércoles, 2 de mayo de 2018

San Sebastián-Paisajes

UNA PLAYA DE MODA
San Sebastián-Paisajes
El sol, rojo, sin fuerza ya, velado por la calina, tiene, Iludiéndose entre los dos montes que guardan la ensenada, un prestigio de cuartel heráldico. Cuando desaparece, aun lucha mucho tiempo la luz con las tinieblas. Un itsmo de sombra une primeramente la isla de Santa Clara con el Igueldo, se obscurecen los montes, pero el agua quieta de la bahía conserva una extraña luminosidad, como si en su interior estuviese naciendo la luna. Un barco de cabotaje es una negra y plana silueta sobre el mar. Un marinero mira desde la borda, inmovilizado por la honda sentimentalidad del instante. Primero, oyó el rumor confuso de la ciudad y los agudos chillidos de los pequeñuelos que corrían sobre la arena de la playa; vio el ir y venir de las gentes por el paseo de la ribera. Después la sombra de los tamarindos creció, y los paseantes se sumieron en ella misteriosamente. La playa está silenciosa también. Ese recogimiento que en los anocheceres llega del mar y baja de las montañas, pasó por encima del agua y de la tierra con un dedo erguido ante sus labios.
Pero, súbitamente, las luces de la ciudad se han encendido. En lo sumo de Igueldo, el Casino es como una hoguera. Diríase que allí han nacido todas las lucecitas que ahora alumbran la población; nacieron y bajaron en doble hilera por la pendiente del monte, y siguieron por el paseo de la Concha y se agruparon después en el Gran Casino, y continuaron hasta los muelles, hasta la falda del Urgull. Y una de las luces, romántica, fue a aislarse entre la fronda de Santa Clara. Y otra se detuvo en el barco negro e inmóvil, y está temblando su reflejo en el mar.

Wenceslao Fernández Flórez
Las gafas del diablo



Las gafas del diablo es una recopilación de 21 artículos o ensayos humorísticos escritos por el escritor español Wenceslao Fernández Flórez, publicada en el año 1919, y ganadora del Premio Chirel de la Real Academia Española de ese mismo año.
Según explica el autor en el prólogo, esta obra pretende reflexionar humorísticamente sobre diversas costumbres de la sociedad española, observadas a través de unas gafas que tienen la facultad de hacer ver a las personas no según su apariencia, sino como en realidad son. A diferencia del viejo cuento en el que Fernández Flórez se inspira, el diablo que nos presta las gafas no es aquél horrendo y trascendental de la tradición, sino uno de «los que conocen los viejos campesinos gallegos, viejo también, con una mirada maliciosa y una sonrisa taimada; un diablo que es como un campesino de aquella tierra, que se ríe detrás de un valladar del susto de una rapaza, que goza con burlarse de las viejas, que sabe la importancia que hay que dar a esta vida; jovial, bonachón, receloso; que ayuda al zorro a entrar en un gallinero y que, si alguna vez recibiese proposiciones para comprar un alma, la cogería, la miraría, le daría cien vueltas y concluiría por observar: —Cuando tú me la vendes, algún negocio piensas hacer a mi cuenta. No me conviene.»




Flores en Flickr

la flora por su nombre - View this group's most interesting photos on Flickriver