Nunca acabaríamos de leer tampoco
estos otros «cómics» de las metopas o los canecillos simbólicos, las pinturas o hasta la desnudez de las losas del
pavimento. Honorius Augustudunensis escribía: «Las iglesias se orientan hacia el Este, por donde el sol nace,
porque en él es venerado el Sol de Justicia y en el Este está dispuesto el
paraíso, nuestra casa... Las transparentes ventanas que alejan la tempestad y
dejan penetrar la luz son los doctores que resisten la tormenta de las herejías
y desparraman la luz de las enseñanzas de la Iglesia. El cristal de las
ventanas a través del cual pasan los rayos de luz es el pensamiento de los
doctores, que ven misteriosamente las cosas divinas como a través de un
cristal... Las columnas que sostienen la casa son los obispos, sobre los que se
apoya la estructura de la Iglesia, merced a la rectitud de su vida. Las vigas
que mantienen unida la construcción son los príncipes de este mundo que
proporcionan a la Iglesia su protección. Las tejas de la cubierta, al impedir
el paso de la humedad a la casa, son soldados que protegen la iglesia de
paganos y enemigos... Las pinturas son como el ejemplo de los justos... (y) se
realizan por tres razones: en primer lugar, para que sean leídas por los
laicos, en segundo lugar, para que el edificio se adorne con dicha decoración y
en tercer lugar, como un recuerdo de nuestros predecesores en la vida... El
pavimento, que los pies hollan, es el pueblo gracias a cuyo trabajo la Iglesia
se mantiene. Las criptas construidas bajo el suelo son los que cultivan la vida
interior... La puerta, que es un obstáculo para los enemigos y que se muestra
abierta a la entrada de los amigos, es Cristo... El cementerio es el seno de la
Iglesia, ya que, así como Cristo dio la vida a los muertos de este mundo en el
útero del bautismo, así, después de la muerte, les devuelve la vida eterna a
los muertos en la carne eterna.»
Y el claustro es, en fin, figura del
Edén como decía, y su pozo es símbolo de vida por el agua y de comunicación de
las zonas inferiores de la tierra con el aire y el cielo, de la tiniebla con la
luz.
